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Orgullo guerrero

Soldado de la vida levantó la vista cansada, desde que nació no había visto otra cosa que aquellos campos. Encerrado en su propia existencia se ahogaba pensando lo limitado de su recorrido vital.

No soportaba digerir la derrota pero lo que sí era imperdonable es que no era capaz de luchar por la victoria.

Terminaría de envejercer allí, sentado, con el sol quemándole la cara y el viento secándole las heridas.

 

El santo y el dragón

Oprimidos por el miedo al dragón los habitantes del pueblo llevaban años soportando la resignación de creerse inferiores.

Con mucha pompa se recibió al caballero Jorge que según los rumores había matado un centenar de dragones más grandes y feroces que el que se había enseñoreado de sus tierras.

Llegó el caballero con una armadura bien pulida, intachable, su blanca sonrisa inspiraba confianza. Todos en el pueblo confiaban en que el fin del dolor llegaría en breve.

El dragón, al contrario que el pueblo mataba por hambre. Jorge lo alimentó durante varios días hasta conseguir que se empachase, entonces le abrió la barriga de un tajo. Al mismo tiempo, como si de una terrible maldición se tratase todas las flores del campo se marchitaron y las páginas de los libros quedaron en blanco. Solo entonces algunos en el pueblo, aunque tarde, comprendieron que hombre y dragón estaban condenados a entenderse.  
 

Magia de desaparición

Cómo me gusta la magia, me encanta.

No me gusta tanto la magia de aparatos, la gran magia, como la magia de mesa, la de los naipes y monedas. Esa es la que más me gusta. Sencilla, de escamoteo, de despiste, sin dobles fondos. Sólo habilidad.

Ojalá la vida fuese así de simple. Ojalá pudiésemos escamotear lo que no nos gusta, o mejor, ojalá pudiésemos escamotearnos nosotros mismos cuando no nos gusta lo que tenemos que vivir. Ojalá pudiésemos volvernos cristalinos, efervescentes, etéreos… ooooopppppppssssss

¿Dónde está la moneda?… ¿dónde estoy yo?…

Volver a empezar

¡Coño qué pequeña!

No sé si eso es lo primero que se me vino a la cabeza cuando, en el último empujón, llegó a este mundo. Supongo que en ese instante pasaron un montón de pensamientos por mi cabeza, que todo haya salido bien, que la niña esté bien, que su mamá esté bien, que todo esté bien en general.

Nunca está todo bien, siempre hay un motivo para mantenernos preocupados eso es justamente tener hijos… bueno no, tener hijos es mucho más complejo, una mezcla de cariño, preocupación y mosqueo continuo.

 
 

Enciclopedia de amigos

Estuve buscando durante bastante tiempo por todas las fuentes del saber de las que tuve conocimiento, y a las que pude acceder. Busqué, busqué, busqué y busqué hasta la extenuación, busqué por saber, por despejar las brumas de mi conocimiento, por llenar los huecos de mi ignorancia. Busqué sin hallar, busqué una y otra vez, busqué tanto como fui capaz, busqué sin hallar antídoto para mi inopia.

Buscaba la definición de “Amistad verdadera” y lo único que fui capaz de encontrar fue que eso no existe.

Sin embargo, el mundo se mueve.

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Vivir por nada o morir por algo

No sigan leyendo los que esperen un alegato enfervorecido a favor de la guerra. Más bien todo lo contrario.

Justo antes de las elecciones que han convulsionado nuestro país para dejarnos igual que estábamos, bueno casi, unos hijos de puta decidieron asesinar a un pobre hombre… lo único que ese hombre había hecho era expresar unas ideas, unas ideas que no hablaban de asesinar a nadie, ni de aterrorizar a nadie, ni mofarse de nadie. Esos hijos de puta, de los que no quiero hablar demasiado, porque no lo merecen, quizá pensaron que matando a un hombre lograrían callar la voz de muchos, o tal vez pensaron que matando estarían más legitimados para defender su “diferencia. Una vez más fracasaron estrepitosamente, no sólo no acallaron voces si no que consiguieron que estas sonasen más fuerte y su diferencia no es si no exclusión, lo exclusiones de quienes usan la violencia para demostrarse a sí mismos que están por encima del resto del mundo cuando en realidad no merecen estar en él.

Si todo va bien, dentro de unas pocas horas seré padre por segunda vez la vida es un milagro demasiado precioso para que nadie pueda tomarse la libertad de acabar con ella, sólo por eso esos miserables jamás tendrán razón, jamás ganarán, porque al final, no cabe duda, cada cosa queda en sus sitio.

Vivir por nada, por todo, o por algo… vivir siempre…

 
 

 
 

Aprender durmiendo

Mi pésima memoria me llevó a buscar desesperadamente un método riguroso y eficaz para poder recordar cosas. Recorrí bibliotecas, páginas, foros, academias, etc. La gran mayoría eran directamente una estafa, métodos absurdos que estaban encaminados a aliviar la bolsa más que a reforzar los recuerdos. Pero entre tanta paja apareció algo que me dejó gratamente sorprendido. Por una vez no se trataba de una trampa, en una página web recóndita, en un rinconcito, casi invisible un personaje que se hacía llamar “Dreamer” enumeraba media docena de sencillos pasos con los que conseguir aprender cualquier cosa, por difícil y farragosa que resultase, mientras uno dormía.

Los pasos eran muy sencillos, consistían básicamente en repetir una serie de palabras, inconexas, sin sentido alguno, era como murmurar una letanía hasta conseguir un karma que nos dejaba suavemente sumidos en el sueño, antes de dormirnos debíamos colocarnos unos auriculares con una grabación del material que deseábamos recordar y dejarla programada c para que se fuese repitiendo una y otra vez hasta que el sonido del despertador nos devolviese a la realidad.

El método me funcionaba divinamente, tanto era así que empecé a usarlo, primero para memorizar los teléfonos de familiares y amigos, antes no era capaz ni de memorizar mis propios números, luego cosas más complejas hasta que poco a poco me fue aficionando a la memorización hasta el punto de que tenía verdadero afán por memorizar cosas. Me aprendía todas las enciclopedias que tenía en cas, libros de narrativa, de poesía e incluso las facturas del gas o los tíckets de la compra. Era capaz de memorizar, sin esfuerzo, cualquier cosa por extensa y compleja que a priori pudiese parecer.

Todo iba sobre ruedas, era famoso en el pueblo, todos quería comprobar mis bastos conocimientos y mi capacidad para almacenar datos. Me había convertido en un habitual de las televisiones locales e incluso había aparecido en un par de nacionales mostrando mis excelso conocimientos. Fantástico.

Aquella noche me acosté con el debate entre los dos aspirantes a la presidencia del gobierno grabado en mi mp3. Repetí el karma y quedé sumido en un profundo y aséptico sueño lleno de ecos y promesas electorales.

A la mañana siguiente, al despertar, descubrí horrorizado que había olvidado quien era yo…

29

Resulta que los días no duran 24 horas, bueno duran 24 horas y un poquito más, es por eso que al final un año tampoco dura 365 días si no 365 y un poquito más, un cuarto de día más o menos. Y claro, resulta muy complicado decir que diciembre, por ejemplo, tiene treinta y un días y cuarto, más que nada porque de ese cuarto de día no se enteraría ni dios ya que todos andamos más o menos mamaos es día treinta y uno de diciembre. Y por todos estos motivos y algunos más, ya Julio César, sí el que sale en los cómics de Asteríx y Obelix, que además de Emperador era un tío listo; Julio ya estableció que cada cuatro años uno tuviese un día más. El día 29 de febrero. Se le añadió a febrero por ser el mes más corto y es una putada, o no, para quien nace justo el 29 .

Ahora se está dilucidando si el día 29 debe o no ser festivo, ya lo es en algunos países y viene a demostrar que el tiempo es relativo y depende, fundamentalmente de la vara de medir que usemos para controlarlo.

Mi señora andaba preocupada con la posibilidad de que nuestra inminente hija naciese justo el 29, en este momento, reloj en mano, faltan unos cuarenta minutos para que el día 29 desaparezca y no vuelva a aparecer hasta dentro de otros cuatro años…, al parecer nuestra hija nacerá en marzo, como estaba previsto pero qué quieren que les diga, no me hubiese importado que naciese hoy… a fin de cuentas hoy solo existe cada cuatro años, un lujo que ningún otro día se puede permitir.

 
 

 
 

Il ritorno

Bueno, pues aquí estoy otra vez…, gracias, gracias. Es lo que tiene esta vida mía, tan simple, tan sencilla, tan plana y tan jodidamente aburrida, que lo más emocionante que me pasa es que tengo que parar en la gasolinera a echar combustible de vez en cuando.

Estos he dedicado mi poco tiempo libre a zambullirme en el mundo de Linux, concretamente con Ubuntu. He de decir que me ha sorprendido gratamente aunque me las ha hecho pasar canutas… y lo que queda. Me gusta la capacidad que tiene para exprimir el hard. Digamos que a Linux los cacharros le cunde más. Con una mierda de gráfica integrada es capaz de soportar unos entornos gráficos que deja en ridículo al gigante Vista. Pero amigos, mi corta experiencia de novato absoluto me alerta de que no todo son albricias y de que Linux no ha venido para simplificarnos las cosas… precisamente. Es gratuito, bonito y sencillo si no queremos complicarnos la vida pero… puede convertirse en un verdadero infierno para conseguir cosas tan sencillas como instalar una impresora o conectar a una red doméstica, esto último todavía no lo he conseguido. Pero… volveré. De momento seguiré con Microsoft, con todas sus grandezas y defectos eso sí sin quitarle la vista de encima a mi querido Ubuntu y procurando aprenderlo cada día un poco más.


En otro orden de cosas he pasado parte del tiempo buscando e intentado piratear “conseguir” un programita sencillo para hacer unas cositas con unos planos en 3D y tal, todo con vistas a ese proyectillo en el que me ha embarcado mi Santa que ya veremos como termina. Hablo del proyecto fácil que el de Alma, ese en el que también me ha embarcado mi Señora… ese sí que va a ser difícil y para eso no hay programa que valga ni que se pueda “conseguir”. Ya le contaré…

Bueno pues con esto doy por inaugurado mi regreso…, que sea para bien y que conste que no he caído en la tentación de hablar del Debate. Aunque el próximo tal vez me atrape y me obligue a dedicar unas líneas a esa estupidez tan emocionante que algunos llaman política y otros camelo. Chao.

El vídeo de Dover

¡Ha ganado!. Sí señor, no conozco al director y tampoco a los protagonistas principales, he comprado algún disco de los Dover y he  “conseguido” unos cuantos más, el último no es desde luego mi preferido pero a todo se acostumbra uno, en cuanto al vídeo, y aún traicionando mis orígenes diré que tampoco era mi preferido. Le reconozco el gracejo y la originalidad y además, ¡qué coño!, son los abuelos de Alcañiz, del Hogar del Jubileta los que salen desmelenándose, nunca mejor dicho. Por eso me alegro enormemente de que hayan ganado. Aquí donde nunca pasa nada, algo tan insignificante y vanal como esto es suficiente para alegrarnos la semana e incluso más. Baratos que somo oiga.