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El santo y el dragón

Oprimidos por el miedo al dragón los habitantes del pueblo llevaban años soportando la resignación de creerse inferiores.

Con mucha pompa se recibió al caballero Jorge que según los rumores había matado un centenar de dragones más grandes y feroces que el que se había enseñoreado de sus tierras.

Llegó el caballero con una armadura bien pulida, intachable, su blanca sonrisa inspiraba confianza. Todos en el pueblo confiaban en que el fin del dolor llegaría en breve.

El dragón, al contrario que el pueblo mataba por hambre. Jorge lo alimentó durante varios días hasta conseguir que se empachase, entonces le abrió la barriga de un tajo. Al mismo tiempo, como si de una terrible maldición se tratase todas las flores del campo se marchitaron y las páginas de los libros quedaron en blanco. Solo entonces algunos en el pueblo, aunque tarde, comprendieron que hombre y dragón estaban condenados a entenderse.  
 

~ por Mr.Saboka en 23 Abril 2008.

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